El ahorro automático es un sistema por el que una cantidad fija de dinero se transfiere sola a tu cuenta de ahorro justo cuando cobras, sin que tengas que hacer nada manualmente. Su filosofía se resume en una frase: "págate a ti primero". En lugar de ahorrar lo que sobra a final de mes (que casi nunca es nada), ahorras primero y vives con el resto.
El problema de ahorrar "lo que sobre" es que nunca sobra: siempre aparece un gasto. El ahorro automático elimina la fuerza de voluntad de la ecuación. Al programar la transferencia el mismo día que cobras, el dinero desaparece de tu cuenta corriente antes de que puedas gastarlo, y te acostumbras a vivir con lo que queda.
Es muy sencillo: entra en tu banco, crea una transferencia periódica automática desde tu cuenta corriente a tu cuenta de ahorro, con fecha el día siguiente a tu nómina. Empieza con una cantidad que no te duela (aunque sean 50€) y súbela poco a poco. La clave es la constancia, no la cantidad.
Cuando el ahorro es automático, dejas de percibirlo como una "renuncia" mensual y pasa a ser invisible. Es la misma razón por la que las retenciones del sueldo no te duelen: no ves ese dinero, así que no lo echas de menos. Aplica ese principio a tu favor.