Un fondo indexado es un fondo de inversión que replica automáticamente un índice bursátil, como el S&P 500 o el MSCI World. En lugar de que un gestor decida qué comprar, el fondo simplemente copia todas las empresas del índice en su proporción. Eso lo hace muy barato, y es la razón por la que se ha convertido en la opción favorita para invertir a largo plazo sin ser experto.
Como no hay un equipo de gestores tomando decisiones, las comisiones de un fondo indexado son mínimas (a menudo 0,10-0,20% al año), frente al 1,5-2,5% de un fondo de gestión activa. Esa diferencia, aplicada durante décadas y por el efecto del interés compuesto, puede suponer decenas de miles de euros más en tu bolsillo.
Con una sola compra de un fondo indexado global inviertes en cientos o miles de empresas de muchos países a la vez. Si una empresa va mal, apenas te afecta, porque tu dinero está repartido. Esto reduce el riesgo sin que tengas que analizar ninguna acción.
Es la opción más sencilla para alguien que quiere invertir a largo plazo (más de 10 años), aportar de forma regular y olvidarse. No necesitas saber de bolsa ni estar pendiente de los mercados.