La rentabilidad es la ganancia (o pérdida) que obtienes de una inversión, expresada en porcentaje. Es la forma de medir cómo de bien ha funcionado tu dinero. Si inviertes 1.000€ y un año después tienes 1.080€, tu rentabilidad ha sido del 8%. Es el número que te permite comparar distintas inversiones entre sí de forma justa.
Aquí hay un matiz clave que mucha gente ignora: la rentabilidad hay que compararla siempre con la inflación. Si tu inversión rinde un 3% pero la inflación es del 3%, en realidad no has ganado poder adquisitivo: has empatado. La "rentabilidad real" es la que descuenta la inflación, y es la que de verdad importa.
Que un fondo haya rendido un 10% el año pasado no significa que lo haga este año. Es la advertencia más repetida (y más ignorada) en inversión. La rentabilidad histórica es una referencia, no una promesa.
Depende del riesgo. Una cuenta de ahorro segura puede rentar un 2-3%; la bolsa a largo plazo ha dado históricamente en torno a un 7-10% anual de media, pero con altibajos importantes. A más rentabilidad esperada, más riesgo asumes.