El crédito revolving es un tipo de crédito muy común en tarjetas en el que pagas una cuota fija mensual, normalmente baja, pero los intereses se acumulan sobre el capital que queda pendiente. Es uno de los productos financieros más peligrosos del mercado, porque su aparente comodidad esconde una deuda que puede durar años y multiplicar lo que pagas.
La cuota baja suena cómoda, pero apenas cubre los intereses, así que el capital que debes casi no baja. Puedes estar pagando durante años una compra pequeña y acabar devolviendo el doble o el triple. Los intereses del revolving suelen rondar el 20-27% anual, de los más altos que existen.
En el revolving, si sigues usando la tarjeta mientras pagas la cuota baja, la deuda no para de crecer. Es el interés compuesto trabajando en tu contra: los intereses generan más intereses, y la deuda se hace cada vez mayor en lugar de reducirse.
Lo primero, deja de usar esa tarjeta. Después, paga todo lo que puedas por encima de la cuota mínima para reducir el capital cuanto antes, o plantéate reunir la deuda en un préstamo personal normal (con interés mucho menor). Salir del revolving cuanto antes es una de las mejores decisiones financieras que puedes tomar.