Un depósito a plazo fijo es un producto bancario en el que inmovilizas tu dinero durante un período determinado (por ejemplo, 12 meses) a cambio de una rentabilidad garantizada. El banco te paga un interés fijo y conocido de antemano, pero a cambio no puedes retirar el dinero antes de que venza el plazo sin pagar una penalización.
A diferencia de la bolsa, en un depósito sabes exactamente cuánto vas a ganar desde el primer día, sin ningún riesgo de perder tu dinero (están garantizados hasta 100.000€ por el Fondo de Garantía de Depósitos). Es de los productos más seguros que existen.
El dinero queda "atrapado" durante el plazo pactado. Si surge un imprevisto y necesitas rescatarlo antes, pagarás una penalización que puede comerse los intereses. Por eso no es el sitio para tu fondo de emergencia (que debe estar líquido), sino para dinero que sabes que no vas a tocar.
La diferencia clave es la liquidez: la cuenta remunerada te deja sacar el dinero cuando quieras pero suele pagar algo menos; el depósito paga algo más pero inmoviliza el dinero. Elige según si vas a necesitar ese dinero pronto o no.